martes, 27 de marzo de 2007

Endeudarse no siempre es malo

Endeudarse no siempre es malo, depende de la estabilidad de la fuente de ingresos que nos permita pagar las cuotas mensuales y de la evolución de la divisa en la que nos hemos endeudado. Voy a intentar explicar de dónde viene la inflación y porqué endeudarse en el contexto actual es una buena estrategia.
Al finalizar la segunda guerra mundial Estados Unidos era la economía mundial más fuerte y su moneda la más solvente por lo que se acordó un cambio respecto al oro de 35 USD por onza. Incluso se dijo que el dólar era tan bueno como el oro, evitando así el transporte del metal arriba y abajo.


El problema vino cuando a finales de los años 60 varios bancos centrales reclamaron el cambio de dólares por oro al cambio establecido de 35USD por onza, temerosos de que se hubieran impreso más dólares de los que estaban realmente respaldados por oro (como así había sido). En 1971 Nixxon cerró el flujo de oro y se tuvo que acordar el actual sistema monetario de fluctuación libre de divisas. El oro pasó de ser dinero a ser una materia prima y desde entonces las divisas fluctúan libremente unas contra otras en función de la solvencia de la economía que las respalda.

Por tanto se puede entender el dinero como las acciones de la economía del país que la sustenta. Si incrementamos el número de acciones sin incrementar en la misma medida la economía entonces cada acción tiene menos valor. Si queremos pagar una materia prima con algo que tiene menos valor nos pedirán más cantidad, lo que implica que el precio incrementa y por tanto tenemos inflación. La Reserva Federal no publica la estadística que dice cuánto dinero hay en circulación desde marzo del 2006 pero se estima que está creciendo al ritmo de un 10% anual. El Banco Central Europeo sí publica la estadística y actualmente está en un crecimiento anual del 9,8% (puede verse la gráfica en
http://sdw.ecb.int/home.do?chart=t1.2)

Si se mantiene un crecimiento estable de la economía en un 3% y el ritmo de crecimiento del dinero en un 10% nos queda una inflación cercana al 7% (simplificando). Al 7% de inflación el precio de las cosas se duplica en 10 años, o lo que es lo mismo, el valor real de nuestra deuda es la mitad (debemos la misma cantidad de dinero pero compraríamos la mitad de las cosas con él).

Llegamos a la conclusión que en un entorno inflacionario como el actual endeudarse es una buena estrategia financiera ya que en un plazo de tiempo no muy elevado nuestra deuda será mucho menor. Una cosa es estrategia y otra especulación por lo que ante todo debemos tener unos ingresos que nos permitan pagar la cuota mensual de la deuda que tenemos contraída. Además, esta máxima es correcta si la evolución salarial o de ingresos se mantiene al mismo ritmo que la inflación real, no la estadística oficial del gobierno, por lo que no es recomendable cometer temeridades.

Una inflación desbordada lleva a una crisis de esa moneda. Ha ocurrido muchas veces en la historia y volverá a pasar. Algunos economistas prestigiosos creen que si las cosas continúan como hasta ahora se llegará a una crisis de confianza en las monedas actuales y deberá plantearse un nuevo esquema monetario internacional.

El siguiente razonamiento explica de forma resumida la visión que tienen estos economistas de lo que está pasando. La diferencia entre las clases ricas y pobres cada vez es mayor, los ricos están cerca de los centros de decisión y han tenido acceso a instrumentos de inversión avanzados por lo que sus beneficios en estos últimos años se han disparado y han sobrepasado ampliamente la inflación. Por contra, los trabajadores se han visto afectados por el arbitraje laboral con los países en desarrollo y han visto como sus ingresos no incrementaban a la misma velocidad que el coste de la vida, con lo que han ido empobreciéndose poco a poco. Los ricos están al tanto de la política monetaria y de la inflación que ésta genera por lo que están endeudándose lo máximo posible para adquirir bienes materiales que tienen un valor intrínseco independientemente de la moneda que circule. Si llega una crisis de confianza en la moneda y ésta desaparece, las posesiones de los ricos conservarán valor en la nueva estructura monetaria que se diseñe y su deuda en moneda inflacionada se verá muy reducida. Los pobres por otra parte, no habrán previsto estas circunstancias y sus ahorros en papel moneda se verán muy reducidos.


Este razonamiento se va justificando poco a poco con noticias como la consecución de máximos históricos en los precios de obras de arte o de bienes inmuebles sin que haya una justificación económica de inversión a largo plazo: las obras de arte no dan dividendos por lo que el comprador parece asumir que los precios subirán eternamente y se han producido compras de inmuebles en Estados Unidos en los que la rentabilidad del proyecto estaba por debajo del rendimiento de la deuda del estado a largo plazo.


Conclusión

La inflación es nuestra mejor amiga a la hora de asumir una deuda y, yendo un poco más allá, en un entorno altamente inflacionario y ante la posibilidad de una crisis monetaria (de confianza en la moneda) lo mejor es intercambiar deuda por bienes materiales con valor intrínseco (inmuebles, oro, etc.). Siendo precavidos lo mejor es endeudarse en la moneda propia, hacerlo en otra divisa es muy especulativo y en ese caso hay que asumir el riesgo de que la deuda, no la cuota, incremente mucho de forma repentina.

En España las hipotecas a tipo variable han tenido años de esplendor porque los tipos de interés estaban muy bajos (España se ha visto beneficiada, o perjudicada según se mire, por el hecho de pertenecer a la unión monetaria y que el Banco Central Europeo establezca los tipos de interés para toda la zona euro). Poco a poco los tipos han ido subiendo y empieza a ser interesante una financiación a tipo fijo. Vale la pena evaluar esta opción así como tener presente de que es posible intercambiar el tipo variable contratado por uno fijo por un periodo determinado (se denomina intercambio o swap de tipos de interés).

sábado, 17 de marzo de 2007

Reflexiones sobre la evolución de los tipos de interés

Uno de los pasatiempos más extendidos en el entorno financiero es adivinar cuál será la evolución de los tipos de interés establecidos por los bancos centrales. Se dedican horas y artículos a analizar las declaraciones de los responsables para teorizar sobre cuál es el sentimiento y por tanto qué movimiento tiene más probabilidad.

Este tema genera tanta expectación porque los mercados financieros se mueven en función de los tipos de interés y también de la interpretación del mismo. Una explicación es que si se incrementan los tipos entonces la renta fija incrementa su rendimiento, pudiendo generar un movimiento de capitales desde los mercados bursátiles hacia la renta fija ya que el grueso de los inversores tiene aversión al riesgo. El movimiento contrario también se produce ya que si el rendimiento de la renta fija es pequeño los inversores pueden buscar en los mercados bursátiles el rendimiento que esperan de su capital. Otra explicación a la evolución de los mercados financieros es que tipos de interés más elevados significan menos consumo y menores beneficios empresariales y que tipos más bajos implican consumo y expansión industrial. La realidad no es tan sencilla pero sirven como unas primeras aproximaciones.

A continuación os expongo mis reflexiones de cuáles podrían ser los motivos que justificarían los movimientos de los tipos de interés a medio y largo plazo. Concluyo que es imposible predecirlos pero el ejercicio de intentar hacerlo es interesante igualmente.

El mandato más importante de un banco central es vigilar por el valor de su divisa, manteniendo la inflación controlada. La Reserva Federal (FED) sigue una política en la que también incluye el seguimiento de la actividad económica. Por otro lado el BCE es más estricto y sigue una política más monetaria (de vigilancia de inflación).

Estas últimas semanas los mercados financieros se han agitado mucho y hay miedo a que la economía entre en recesión al disminuir el consumo por problemas en el sector inmobiliario. Si USA entra en recesión o más probablemente en ralentización económica (crecimientos bajos del PIB) a finales de 2007 o inicios de 2008, ¿qué hará la FED?.

Si la FED baja los tipos de interés entonces puede conseguir que la economía se reactive al rescatar al mercado inmobiliario y manteniendo el consumo pero a costa de que la inflación todavía se dispare más. La explicación es que la deuda nortamericana perdería rendimiento y habría menos inversores internacionales interesados en ella por lo que se cambiarían menos dólares y por tanto el cambio bajaría frente al de otras divisas. Un dólar bajo mejora las exportaciones pero encarece lo importado y como USA es un país muy importador, sobre todo de petróleo, la inflación se dispara. También se corre el riesgo de provocar una espiral bajista de la moneda porque las principales reservas de divisas de los países son en dólares y como a nadie le gusta que sus ahorros pierdan valor los responsables podrían decidir cambiar dólares por otras monedas (euros, libras esterlinas, francos suizos) o activo (oro, por ejemplo).

Por lo tanto ahora la FED tiene un dilema muy importante: intentar salvar la economía pero hundir el dólar o salvar la divisa y dejar que la economía siga su curso y pueda entrar en recesión. La semana que viene se reune el comité que decide los tipos de interés así que no falta mucho para saber qué pasará. Los últimos datos de inflación no han sido positivos por lo que se espera que mantengan el nivel actual, 5,25%, a la espera de que se clarifique la evolución de la economía.

Por otro lado, ¿qué hará el BCE?. El consenso de mercado es que el BCE subirá tipos una o dos veces más este año (25 o 50 puntos básicos o lo que es lo mismo 0,25% o 0,50%). La nota que acompañó la última subida, el jueves 8 de marzo, ha sido analizada e interpretada como que la velocidad de subidas se va a ralentizar. Creo que el razonamiento que hay por detrás es que la mayor preocupación del BCE es la inflación (no olvidemos que derivada del incremento de masa monetaria) pero
si se produce una ralentización del consumo chino de materias primas, por problemas internos o porque la economía norteamericana entra en recesión entonces la demanda sobre las materias primas bajaría y por tanto podría verse "solucionado" el problema de la inflación, por lo menos puntual o momentaneamente.

Ahora estamos en un momento en el que todos los países están haciendo una "devaluación competitiva" de sus monedas ya que por fundamentales el dólar debería estar más bajo pero nadie quiere que su divisa se aprecie mucho frente al dólar para no perder negocio de exportación. Si la FED baja tipos se puede producir un movimiento de refugio en el Euro que haga que éste suba frente al dólar, por lo que si el BCE quiere mantener un tipo de cambio con el dólar cercano al actual se vería forzada a bajar tipos (al menos teóricamente) y se expondría a crear una burbuja crediticia como la norteamericana.

Ahora bien, el BCE ha recibido críticas de que su política no apoya a la economía europea. Estas críticas las han realizado principalmente políticos franceses, que son muy dados al intervencionismo (Nota: falta muy poco para las elecciones francesas. El país está sumido en una depresión colectiva por lo que el resultado es muy importante para una de las economías más importantes de europa). De mantener esta independencia el BCE podría asumir un euro fuerte frente al dólar y no bajar tipos (o incluso podría subirlos si la economía europea se calienta), argumentando que un euro fuerte reduce inflación (las importaciones son más baratas) y esperando que el mercado interno europeo cubra la pérdida por exportaciones (el consumidor europeo está menos endeudado que el norteamericano y poco a poco está cada vez entrando en una espiral consumista).

Otro factor importante es China. En estos momentos es la fábrica del mundo y como tal acapara la demanda de materias primas mundiales. Si la economía de USA se ralentiza, con ella lo haría también la economía China y, en teoría, la demanda de materias primas se vería reducida, reduciendo inflación y posibilitando que los bancos centrales bajasen tipos de interés sin miedo a un repunto serio de inflación. La inflación se reduciría por reducción de demanda de materias primas, no por fortaleza del euro, y por tanto el BCE podría bajar los tipos de referencia para mantener una valoración frente al
dólar que no afectase a la actividad exportadora.

Ahora bien, algunos economistas como Jim Rogers argumentan que la demanda de materias primas ha llegado para quedarse por unos años ya que no se trata únicamente de que China fabrique para el mundo sino que se han incorporado casi 3.000 millones de nuevos consumidores entre chinos, índios y poblaciones de otros países emergentes que ahora que tienen dinero lo
primero que quieren es lo que tienen los occidentales: coches, lavadoras, lavaplatos, etc. Si esta suposición es correcta entonces la demanda de materias primas se vería algo afectada por la ralentización económica de USA pero seguiría muy fuerte y por tanto no habría caídas importantes de precios y el BCE podría mantener tipos o incluso verse obligado a subirlos.

Lo que pueda pasar si aparece algún factor de riesgo geopolítico importante como Irán, Venezuela o cualquier otro país haciendo de las suyas es totalmente impredecible.

Conclusión
Ni idea de lo que puede pasar en el medio o largo plazo, pero en cualquier caso creo que sí he expuesto de forma somera los factores más relevantes y que creo que son los que motivarán la subida/bajada de tipos de referencia del BCE.

Un último apunte. En los 70 se vivió una situación similar a la actual en cuanto a inflación monetaria, debida principalmente a la guerra de vietnam (guerra impopular no financiada con subida de impuestos sino mediante expansión monetaria). Todo el proceso finalizó en los primeros años de los 80 con una inflación desbocada (tuvo un pico de 13,5% en 1981). Paul Volcker fue el presidente de la Reserva Federal desde 1979 hasta 1987 y es famoso por "doblegar" a la inflación de la época con tipos de interés muy elevados (momentáneamente llegaron al 19%) a cambio de una recesión económica importante y que generó las tasas de desempleo más elevadas desde la crisis del 29.

La pregunta del millón es si se repetirá la historia y el presidente de la FED será capaz de domar a la inflación o si el coste político de la crisis económica asociada llevará a algún tipo de creatividad financiera desconocida que permita controlar la inflación sin subir los tipos de referencia o reducir la liquidez.

El siguiente gráfico muestra la evolución de los tipos en Estados Unidos en los últimos 30 años. No es muy actual pero basta con saber que ahora están al 5,25%, que subieron siguiendo la linea recta y que llevan unos meses en el 5,25% a la espera de evolución de la economía norteamericana. Se puede ver que los tipos de interés actuales no son elevados si los comparamos con los valores de los últimos 30 años.